El día a día

Una aventura inesperada

04 / 01 / 2018

Isaac y sus niños

Por Iván Rodríguez

 

El proyecto “Perlas en el Barro” comenzó un buen día cuando recibí un mensaje por Facebook de un tal Isaac Bokea. Después de una breve conversación de cortesía en la que Isaac me comenzó a llamar ‘hermano’ desde el primer momento, directamente me dijo que tenía, en su propia casa, una especie de orfanato con 17 niños en Kisii, Kenia; y a continuación me empezó a enseñar algunas fotos que le pedí, y me ofreció que fuese a visitarles.

 

Después de unos breves intercambios, me empezó a contar directamente que los niños no comían bien desde hacía un par de días y, después de un breve diálogo en el que ya empezó a infundirme confianza, me ofrecí para enviarles una caja de comida.

 

Al principio estuvo conforme, pero enseguida me dijo que enviar comida era muy caro y farragoso y que lo mejor era que le enviarse dinero. Yo le contesté que no acostumbraba a enviar dinero a nadie sino a través de ONG’s y quedamos en que le enviaría la caja de comida. Después, al empezar a pensar despacio en cómo enviársela, me di cuenta de que era un lío tremendo hacer eso y le recomendé que se pusiese en contacto con alguna organización solidaria española en Kenia para que le echase una mano.

 

Isaac lo entendió y aceptó sin reservas. Días después Isaac volvió a entrar en contacto conmigo y lo siguiente que me contó fue cómo había acabado abriendo un orfanato: debido a circunstancias muy difíciles de su vida, se volvió adicto al alcohol y, cuando ya vivía en la calle, le acogieron unos misioneros, le ayudaron a rehabilitarse completamente, creció en él la fe en Dios y decidió dedicarse a hacer el bien por los demás, descubriendo que podía ayudar a los niños huérfanos, lacra que en Kenia estaba muy extendida.

 

Sostuvimos durante un tiempo una conversación continuada, en la que charlábamos a menudo, hasta que empecé a sentir que todo lo que me decía era cierto. Un buen día me dijo que una de las niñitas estaba enferma del estómago y decidí enviarle dinero de prueba para el hospital y para algo de comida. Fueron los primeros 300€. Él me fue explicando el proceso hospitalario y me envió fotos de las facturas del hospital y de la niña, de la comida comprada y de los niños comiendo.

 

Como lo vi todo muy verosímil, y crecía en mi interior con más fuerza la sensación de que Isaac era una persona honesta, cuando me comentó que la causa de la enfermedad de la niña era que tenían que beber agua de un arroyo contaminado y que necesitaban un tanque de lluvia, decidí seguir apostando por ayudarle, para ver hasta dónde llegaba. El tanque de agua fue una realidad al poco tiempo, y yo disfrutaba de las fotos que me enviaba Isaac del montaje, de los niños mirando a los operarios y del llenado con las primeras lluvias.

 

El germen de un nuevo proyecto

 

A partir de ahí surgió ya definitivamente en mí la idea luminosa de seguir ayudando a Isaac y a sus huérfanos, de modo que le pregunté si los tenía escolarizados. Me dijo que no pues no hay enseñanza pública en su región. Le pedí que indagase escuelas y precios. El resultado fue que, por poco dinero en relación a lo que se necesitaría en España para enseñanza privada, los 17 niños pudieron comenzar en la escuela ese mismo septiembre de 2016. ¡Incluso les compró uniformes!

 

En todo ese tiempo, Isaac ya vio que entre nosotros se había establecido una especie de pacto profundo, por el cual ambos nos habíamos comprometido a implicarnos en la ayuda a esos 17 niños, y a los que posteriormente pudieran llegar. Y me propuso la compra de un suelo para poder cultivar caña de azúcar y tener cierta sostenibilidad en la alimentación de los niños. Ése era su medio de subsistencia habitual para poder trocarlo en el mercado y darles algo que llevarse a la boca, pero el pequeño terreno de su casa era a todas luces insuficiente. Así, le dije que buscase terrenos y sus precios, un buen abogado, sobre todo honrado, ¡¡y que adelante!! Al poco encontramos un terreno apto y asequible, por unos pocos miles de euros, ¡y conseguimos aplazar el precio en tres pagos! ¡Qué alegría cuando me mandó el contrato firmado!

 

A la vez, durante todo este tiempo, Isaac me fue pidiendo dinero para comida, regularmente, incluso cuando llegó el día de Navidad de 2016 quisimos darle a los niños una comida un poco especial. También enviaba dinero para curar a los niños cuando tenían enfermedades o heridas, y poder llevarles al hospital.

 

Después surgió la idea de empezar a elaborar un plan más ordenado para ayudar a los niños, y para ello lo primero era ir a Kisii, Kenia, para conocer personalmente a Isaac, para lo cual ya estamos planificando el mejor momento para ir a visitarles, ya que en estos meses atrás Kenia ha estado sometida a un proceso electoral, y cuando eso ocurre la violencia en las calles está a la orden del día, por lo que Isaac me recomendó retrasar el viaje y encontrar un momento mas propicio. En principio, tenemos programado ir a visitarles en el mes de abril de 2018.

 

También Isaac me empezó a comentar sobre ampliar su casa, para poder acoger a más niños. Actualmente duermen los 17 niños en su salón y él en el dormitorio adyacente. Así, poco a poco fue surgiendo la idea de crear una infraestructura de ayuda desde Madrid, y surgió el proyecto Perlas en el Barro, en el cual lo que deseamos es poder planificar adecuadamente la ayuda a estos niños huérfanos, y disponer de fondos suficientes para seguir alimentando, proporcionando sanidad, escolarizando y cuidando de ellos, e ir poco a poco aumentando las instalaciones e incluso poder darles formación profesional, para que puedan ganarse la vida honradamente, educarlos en valores y, quién sabe, igual algún día, venir a estudiar la carrera a Madrid.

 

La espiritualidad profunda nos dice que el que más obtiene es el que más da. Todo este proceso ha sido para mí un descubrimiento, pues nunca había tenido la oportunidad de experimentar la plenitud de satisfacción de ayudar directamente a gente tan necesitada. Me gustaría compartir con todos vosotros este inmenso privilegio de poder realizar lo aparentemente imposible, que unos niños sin ningún futuro puedan disfrutar y realizarse con unas vidas dignas. Para ello, os invito a que, a través de esta web os unáis a nuestro proyecto, registrando vuestros datos y, libremente, quizás deseéis participar de esta maravillosa aventura y sentir cómo se puede ayudar a unos seres inocentes y encantadores de primera mano.

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